Centro de Investigación

El CENTRO DE INVESTIGACIÓN EN MEDICINAS ANCESTRALES DEL ANÁHUAC, tiene como objetivo estudiar, investigar y difundir las diferentes formas en la que nuestros ancestros que habitaban el Valle de Anáhuac practicaban la medicina y que ha prevalecido hasta nuestros días con las fusiones culturales que han surgido en toda la historia del territorio.

Es innegable que se conocen y se esconden saberes ancestrales que dieron origen a la medicina moderna y que hoy, por desconocimiento del hombre, han permanecido relegados por la sociedad, por la ciencia y desprotegidos legalmente.

En el Centro de Investigación se encuentra el corazón de CENTRO MAYAHUEL:  estudiamos este legado médico y cultural, a través del método científico o diseñando nuevas metodologías de estudio.

Actualmente, para la mayoría de los mexicanos, la Medicina Tradicional Mexicana es sinónimo de “remedios caseros”, “herbolaria”, “limpias” e incluso “supersticiones”. Si bien, la HERBOLARIA es parte fundamental de la medicina tradicional y es la rama más conocida de ella, no la abarca en su totalidad; ya que existen otros elementos que forman parte del sistema de medicina ancestral, como lo es un sistema de DIAGNÓSTICO (que permite encontrar la causa que origina la enfermedad o el desequilibrio del ser humano), un SISTEMA TERAPÉUTICO (que abarca técnicas terapéuticas basadas en nutrición, fisioterapia, temazcalli, ritos y ritualidades, herbolaria, entre otros), un CONOCIMIENTO DETALLADO de las ENFERMEDADES, una CONCEPCIÓN clara sobre el proceso SALUD/ENFERMEDAD basado en una COSMOVISIÓN que la respalda.

Por lo tanto, hablar de MEDICINA TRADICIONAL MEXICANA es hablar de un SISTEMA COMPLETO y COMPLEJO de salud que abarca aspectos integrales del ser humano, que no es diferente a las medicinas tradicionales de otros países como China e India o incluso una parte de ella coincide con la propuesta de Hipócrates en el Occidente. Sin embargo, si es COMPLEJO de entender si no se conoce la COSMOVISIÓN, ideología o filosofía de los pueblos antiguos.

Es evidente, que hay un gran desconocimiento, incluso por parte de los propios mexicanos acerca de nuestra medicina ancestral, pocos conocen su valor, lo que la margina y la coloca en peldaños sociales mucho más inferiores que otras medicinas, ya que a diferencia de ellas, no se cuenta con DOCUMENTACION suficiente que la respalde, recordemos que muchos de los códices (que era la forma en la que nuestros ancestros escribían la historia) fueron destruidos y robados durante la invasión española, y muchos de ellos se escribieron en la etapa COLONIAL, lo que hace que -hasta la fecha- no se goce de su RECONOCIMIENTO en todos los aspectos: social, cultural y sobre todo legal.

Durante mucho tiempo, estos conocimientos se han mantenido marginados, incluso, considerados como “ilegales” equiparados con la brujería, hoy gracias al esfuerzo de muchas personas por difundir y reconocer la medicina tradicional, se han logrado algunos avances, sin embargo son más los retos y el trabajo que aún se debe realizar para conseguir su RECONOCIMIENTO.

Es por ello, que el CENTRO DE INVESTIGACIÓN EN MEDICINAS ANCESTRALES tiene como objetivo estudiar, investigar y difundir la MEDICINA ANCESTRAL para obtener su RECONOCIMIENTO social, cultural y científico.

Si bien, la ciencia no ha encontrado todas las respuestas a las incógnitas que aparecen en nuestra mente en el afán de entender nuestra propia naturaleza, el conocimiento científico es quién tiene hasta ahora “la autoridad” para reconocer los saberes que el ser humano ha ido a descubriendo a través de la experiencia. De estos saberes contamos con muchos resguardados en la mente de hombres y mujeres medicina que llevan a cabo su mejor esfuerzo para ayudar al ser humano a recuperar el equilibrio cuando ocurre un proceso de enfermedad, a través de los conocimientos heredados por sus ancestros. Sin embargo, hasta hoy, poco se ha hecho por reconocer estos saberes, los mejores esfuerzos para estudiar la medicina tradicional han seguido los métodos de la historia, la antropología, la sociología, pero poco se ha trabajo en la biología y en la práctica clínica a través de un método que sea reconocido por la ciencia.

Como ya se vio, el sistema médico tradicional originario del Anáhuac y que hoy conocemos como Medicina Tradicional Mexicana, es un sistema de salud completo y a la vez complejo. Se requiere de un esfuerzo en materia de investigación científica para poder primero comprender el propio sistema y en segundo lugar, para poder “comprobar” su eficacia a través de un método que la ciencia apruebe. Con ello, no se pone en duda la eficacia evidente, pero afortunadamente o desafortunadamente, la sociedad actual basa su aprobación del conocimiento empírico en el método científico, por lo que es la ciencia quien dicta la “validez” del conocimiento de la naturaleza (paradójico, porque quien tiene más contacto con la naturaleza es quien vive en ella) y se hace necesario que la medicina tradicional mexicana pase por esos procesos que la validen para convencer a de manera “racional” a un sector de la población exigente y escéptico, y sobre todo para pueda sistematizarse y con ello profesionalizarse para obtener su reconocimiento.

En esta materia, es la herbolaria, la que más se ha estudiado con el método científico a través de la fitoterapia, fitoquímica y demás materias que han permitido un estudio del uso terapéutico de las plantas. Pero la medicina tradicional, como ya vimos, no solo es herbolaria, por lo que se requiere abarcar sus otros aspectos bajo esta lupa.

¿Qué se requiere? Investigación científica que sustente, sistematice, estructure y profesionalice los saberes ancestrales.

“El conocimiento científico acumulado en toda la historia de la humanidad,
no es más que una parte insignificante del infinito universal. Por el momento nadie
se ha atrevido a decir que el saber tenga un límite y cualquier persona con sentido común puede entender que sabemos mucho menos que lo que ignoramos. No obstante, impulsado por el condicionamiento genético, el hombre emprende cada día y de manera compulsiva, la búsqueda de respuestas, arrancando a cada momento las briznas de conocimiento desde las entrañas herméticas e infinitas del universo…. Contamos con el apoyo de la naturaleza que quiere conocerse así  misma, y para ello aumenta nuestro índice encefálico. Ciertamente, la tierra y el cosmos nos han escogido para ser su propia conciencia, y tal vez para expresar su voluntad de persistencia” (2009: Rojas Alba Mario)